Sobre el mati náhuatl y contra la “lengua florida” y otras sentencias hechas desde el pensamiento eurocéntrico
"El pensamiento náhuatl ha sido investigado y catalogado por los “académicos” desde la colonia, la lengua de estos pueblos nahuas, tanto a la llegada de los españoles como durante la época colonial fue considerada lingua franca; durante la colonia el náhuatl formo parte de la currícula universitaria. Durante todos estos 500 años los estudios se han hecho desde la visión del conquistador, sin un gran interés por entender realmente las dimensiones de la esfera donde se desenvuelve la lengua, sus hablantes y sus comunidades... ..me he dado a la tarea de escribir este texto para explicar desde lo nahua y tomando como punto de partida la lengua viva, cómo se cimienta nuestro pensamiento, esperando que sirva como una base para futuras explicaciones, y postulaciones que partan desde el interior de las comunidades"
Agustín Camargo Flores
11/12/202522 min read


El pensamiento náhuatl ha sido investigado y catalogado por los “académicos” desde la colonia, la lengua de estos pueblos nahuas, tanto a la llegada de los españoles como durante la época colonial fue considerada lingua franca; durante la colonia el náhuatl formo parte de la currícula universitaria. Durante todos estos 500 años los estudios se han hecho desde la visión del conquistador, sin un gran interés por entender realmente las dimensiones de la esfera donde se desenvuelve la lengua, sus hablantes y sus comunidades.
El primer acercamiento que trató de entender el universo que refleja la lengua fue hecho por parte de los frailes; sus trabajos merecen todo el reconocimiento pues sin ellos poco o nada sabríamos de la vida antes de la colonia, que, dicho sea de paso, estos trabajos sentaron las bases esenciales de la lingüística indígena en América; pero su mirada siempre tuvo el sesgo evangelizador. Después de todo el fin último de sus trabajos siempre fue la conversión a la fe católica, de ahí que, como consigna, todos sus textos tiendan a mencionar al diablo, o al demonio como instigador de la cosmovisión prehispánica.
Tras el primer trabajo realizado por los frailes, los estudios de la lengua se redujeron al ámbito burocrático y al poético, de hecho, aún se encuentran en debate algunas sentencias populares como que similar al latín culto y el vulgar existiesen dos tipos de náhuatl en el mundo prehispánico: el hablado por los nobles llamado tepillahtolli y el del pueblo masewallahtolli; pues es claro que así como ahora tenemos más de una treintena de formas de hablar náhuatl, en aquella época debieron existir una multitud mayor de variantes del náhuatl, con sistemas igualmente complejos; por tanto podemos asumir que el habla de los nobles al igual que el de las distintas comunidades a las que pertenecían eran heterogéneas.
Pero al menos si es evidente que al partir de la colonia se formaron dos lenguas náhuatl, la académica, esa que se enseñaba en la universidad y se usaba para documentos de todo índole, y que pasó a convertirse en un ser quimérico y anquilosado, que reunía a través de distintas fuentes, distintas variantes del náhuatl, sobre todo de la región central, esquematizando una lengua artificial que sustituía palabras y significados a conveniencia de la cosmovisión europea, y que es conocida como náhuatl clásico; y la segunda, la lengua viva, esa que continuó y continua existiendo en las comunidades, flexible, mutable y adaptable a sus tiempos y realidades, que se mantiene vigente a pesar de la colonia, el virreinato, la independencia, la reforma, el porfiriato y el México moderno.
Y vale la pena mencionarlo pues todos los estudios actuales sobre el comprender náhuatl tienen como punto de partida el náhuatl académico, pues desde la mirada de la cultura hegemónica el conocimiento solo se valida si se encuentra escrito, y así tenemos obras reconocidas como la filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes de Miguel de León Portilla, y una multitud de artículos escritos sobre la interpretación de la cosmovisión reflejada en los textos del siglo XVI o XVII, pero en su gran mayoría hecha siempre desde la visión del pensamiento europeo, lo que ha llevado a que surjan sentencias que se toman con carácter de irrefutables, sobre el pensamiento y el habla náhuatl, sentencias que nacen de la imposibilidad de estos doctos que escriben sobre el náhuatl, de explicar desde su cultura los fenómenos propios a la lengua y por ende a las culturas nahuas.
Así pues, me he dado a la tarea de escribir este texto para explicar desde lo nahua y tomando como punto de partida la lengua viva, cómo se cimienta nuestro pensamiento, esperando que sirva como una base para futuras explicaciones, y postulaciones que partan desde el interior de las comunidades y el dominio de la lengua de cada una, para que sean compartidas pues si bien hablo desde una construcción general y compartida tengo muy claro que cada comunidad en sí misma encierra una dimensión propia de ver el mundo, y que deben darse a conocer.
Lengua Florida
El supuesto de lengua florida es una de las “verdades académicas” más celebres que existen; tal vez la sentencia que más daño ha hecho, pues su ambigüedad da pie al folclor y la construcción de cualquier enunciado que endulce el oído de aquellos que no son nahuas para vender y comerciar la lengua, con postulados que son falsos, pero que venden bien, que han servido de fundamento para la construcción de corrientes fundamentalistas, como la llamada toltekayotl o la mexikayotl, que elevan al mexica muerto pero desprecian al nahua vivo; que no tienen nada que ver con los nahuas y el náhuatl de las comunidades actuales, y mucho menos con los toltecas y mexicas históricos.
Esta idea nace de otra que afirma el náhuatl es una lengua metafórica, “porque está lleno de metáforas”, cosa que es falsa: la metáfora, al menos en el sentido que todos entendemos, es un recurso poético al que se acude para dar un énfasis a algo que podría decirse de otra forma, un ejemplo es decir que las esculturas de Miguel Ángel están vivas para referirnos al realismo con que este plasmó su obra, que hace las percibamos como si tuvieran vida, y el asunto es que este fenómeno de recurrir a las metáforas para el habla cotidiana no es un fenómeno extraordinario del náhuatl; el español y todas las lenguas del mundo lo hacen de forma cotidiana, tanto o más que el náhuatl. Luego ¿a qué se refieren con que el náhuatl es metafórico?
Pues a que en náhuatl algunos conceptos se enuncian de tal forma que si se traducen de forma literal al español pareciese que se tratase de metáforas, lo cual ya da a entender el error: primero, se está haciendo una traducción literal raíz por raíz, como si al comprender el español hiciéramos lo mismo, no percibimos que en vaquero esta la raíz de vaca, o que el nombre del color morado viene de las moras; si se hiciera de la misma forma un análisis etimológico en el español encontraríamos también muchos conceptos que vienen de una metáfora; la misma palabra filosofía lo es. Lo segundo es que al hacer la interpretación desde esta traducción literal ya toda conclusión se encuentra completamente fuera de la lengua y la construcción del mundo que la acompaña, se explica solamente desde el español, el inglés o la lengua propia del investigador, pero no desde el náhuatl.
Volviendo al asunto de la lengua florida y ejemplificando lo antes dicho, tenemos la palabra xochitlahtolli que se usa para decir poema, y que siempre es traducida como “palabra florida”. Ocurre justo lo señalado anteriormente, se desglosan las raíces xochitl – flor y tlahtolli – palabra, y se piensa tengo flor y palabra, ahí dice palabra florida, cuando ya se dijo que xochitlahtolli significa poema. La búsqueda de ‘el significado profundo’ o ‘la verdadera esencia’ de la terminología náhuatl resulta sobrado e innecesario.
Si quisiéramos buscar ese detrás de, tendríamos que hacerlo desde el náhuatl, no desde el desglose de sus componentes en una lengua ajena, hay que saber cómo usamos xochi aquellos que nos comunicamos en náhuatl dentro de las comunidades; no es para decir que algo es florido, porque si fuera eso diríamos xochiyoh – florido. Xochi como raíz incorporada se usa principalmente para 3 cosas:
1. Para decir que ese algo lleva flores, usándose sobre todo en cosas que pueden llevar las flores, xochichikiwitl, xochikimilli, xochikomitl, canasta de flores, bolsa de flores y florero, respectivamente
2. Para el color rosa, xochiatl agua o pintura rosa, xochiamakalli caja rosa, xochikaktli zapato rosa.
3. Diciendo que algo es bonito o bello, xochisowatl mujer bella, xochikopalli perfume embriagante, xochitlakentli vestido hermoso.
Viendo esto podemos decir que, si queremos señalar la dimensión sociocultural de esta palabra, diríamos que, xochitlahtolli es algo como palabra bonita, bella, o adornada, y por extensión poema, en náhuatl. En este sentido, la idea de “lengua florida” no puede concebirse como náhuatl, toda vez que es totalmente inusual, impropia e improcedente, pero, sobre todo, ajena a la cosmovisión propia de las comunidades.
Lengua Ritual
Una característica de los modernos estudios de la cultura náhuatl es el desinterés por entablar contacto o diálogo con los hablantes de las comunidades. Resultado de ello es el encajonamiento de la lengua viva a un plano de veto, proscripción o clandestinidad, así como el de menospreciar, juzgar y denigrar a los hablantes reales; pues desde su perspectiva el náhuatl dinámico, coloquial y siempre mutable de las comunidades les parece una aberración: el náhuatl no puede tener extranjerismos, el náhuatl no tiene malas palabras, el náhuatl es armonioso, el náhuatl es una lengua ritual.
Todos son puntos comunes a los que tanto académicos como estudiosos recurren al hablar del náhuatl, creando una ficción sobre la lengua, olvidando que como tal, la lengua es un ente vivo, que crece y evoluciona; que bien puede retomar palabras en desuso como crear nuevas o incorporar otras. Para ellos el náhuatl es algo que solo los elevados pueden hablar; el náhuatl solo puede usarse para transmitir conceptos poéticos o ceremoniales.
Esta idea de la lengua ritual viene de la misma palabra nawatl, que aunque seguramente es un asunto a tratar en otro escrito, no se refiere a la autodeterminación propia de la lengua, sino que es una palabra impuesta por la academia; los nahuas solemos llamar mexicano a nuestra lengua, en el caso de mi variante sucede así tanto en la lengua como en castellano. La autodenomicación en la lengua varia de comunidad en comunidad, pero no se usa la palabra nawatl, y si llega a usarse es porque alguien ajeno, seguramente en la escuela, ya les dijo que se llama náhuatl; entre hablantes de distintas comunidades preferimos decir totlahtol (nuestra lengua) para referirnos a ella.
No significa que la palabra nawatl no exista en la lengua, sino que su sentido y su uso ha sido deformado por la interpretación; justo lo que ya escribo en párrafos anteriores, el concepto y análisis toma como punto de partida la traducción en la lengua ajena; y es que en los diccionarios desde el siglo XVI nawatl se traduce como sonido claro, y en algunos casos, como el de Fray Alonso de Molina, que lo describe como: cosa que suena bien, assi como campana, se comete un error al usar un calificativo como bueno o hermoso, pues se desvía del sentido real de la palabra. En otros casos el contexto donde se usa la palabra nawatl da a entender que era propia de ceremonias, ritos o cantos.
En este orden de ideas, una precisión que debe hacerse es que, en efecto, el término Nawatl sí es sonido claro, pero no claro en el sentido de sonar bonito, de traer armonía, sino claro en el sentido que no se distorsiona o se pierde; por eso Molina pone el ejemplo de la campana, no quiere decir así de bonito como la campana, sino que refiere a la campana de las iglesias que al replicar, su sonido alcanza hasta la última casa del pueblo, un sonido claro que se hace presente; por eso llega a parecer que nawatl es la lengua para ceremonias, pero en realidad lo que se dice es que aquel que dirige la ceremonia, quien da el discurso lo debe de hacer nawatl, o lo que es lo mismo: de forma clara, no debe tartamudear, hacerlo entre dientes o con la voz baja, debe hacerlo de forma que todos los presentes le escuchen claro. De ahí que este término está emparentado con el verbo nawatia: mandar o dar aviso, pues un mandato o un aviso, es una palabra que debe llegar claramente a su destino.
Sí, el náhuatl es una lengua que puede y juega a adornar lo dicho, pero no es una constante cotidiana, hay razones y motivos socio-culturales, que van desde marcar el cariño que le tenemos a algo o a alguien hasta la admiración, casi veneración por otro, pasando por el desprecio; pero esto al igual que el asunto de las metáforas no es fenómeno particular del náhuatl, lo hacen todas las lenguas; en español no le hablamos igual a quien amamos, que a un desconocido o a alguien que por su investidura merece mayor respeto; la diferencia principal es que en español solemos hacer estas diferencias sobre todo con la entonación que ponemos al hablar mientras en náhuatl se le agregan partículas para adornar la palabra, y así cada lengua tiene su particularidad para marcarlas: El japonés por ejemplo recurre a sus honoríficos, que no tienen par en otras lenguas.
El náhuatl es una lengua como todas las demás lenguas, con sus propias particularidades y con la cual podemos hablar desde el asunto más mundano hasta el tema más profundo. No es una lengua sacra o ritual, es vital siempre que abordemos cualquier asunto sobre la lengua tener en cuenta esto, deshacernos de estas preconcepciones que solo la idealizan y no le aportan nada ni a la lengua ni a sus hablantes. Es con esta mirada desmitificada del náhuatl que espero se lea el tema siguiente, que es el asunto medular de este escrito, sobre cómo el pensamiento náhuatl construye su entender del mundo, y que servirá para entender sus particularidades tanto en lo concerniente a la lengua, como de las tradiciones y costumbres en las comunidades.
Mati
El Alemán es para hablar con mi caballo, el Francés es para hablar con los caballeros y el Italiano para enamorar a una mujer, pero el Español… el Español, es para hablar con Dios.
Se atribuye esta frase a Carlos I de España y V de Alemania, nieto de los reyes católicos y quien gobernaba Castilla al momento de la caída de Tenochtitlan, quien por gobernar sobre un gran número de naciones dominaba varias lenguas. Esta afirmación, desde cierta perspectiva busca colocar al español en un escalón por arriba de otras lenguas; pero al hacerlo, si lo hizo el emperador, remarca las cualidades de cada lengua, advirtiendo también las realidades de sus hablantes, que se ven reflejadas en estas:
· El alemán (propiamente el Flandes que era su lengua materna) como otras lenguas germanas, es una lengua que evoluciona en un periodo de migraciones y conquistas militares, es una lengua que refleja fuertemente este aire marcial; de ahí que se escogiera al caballo para referirla, pues el caballo fue el fiel y noble compañero del soldado.
· El francés es la lengua que vio nacer el mito de la “caballería”, el ideal del caballero andante que usa su fuerza para defender el honor y al débil, tiene su germen en Francia; ideas que impregnaron, e impregnan aun hoy, el ideario y el estilo de vida franceses.
· El italiano es una lengua que crece cerca del mediterráneo, de gente con un ánimo más cálido, y fraternal, su lengua refleja esa calidez, para su tiempo era el equivalente de la idea actual que afirma los caribeños traen el calor y la sensualidad por dentro, por eso debía ser la lengua para los enamorados.
· Finalmente, el español (el castellano, que en aquella época andaba en pañales como lengua) la lengua de los reyes católicos, de Domingo de Guzmán e Ignacio de Loyola, nos muestra una particularidad: ninguna otra sociedad de su tiempo escribió y habló tanto de la fe, y de la relación de Dios con los hombres como la española, probablemente por ser la fe una fuente importante de identidad y unión durante el domino árabe. Es una lengua que refleja constantemente esta estrecha relación entre el hombre y lo divino, haciendo presente esta relación en frases cotidianas e incluso en palabras de uso común como adiós y ojala; no podría haber mejor referencia que entenderla como la lengua para relacionarse con Dios.
Hoy podríamos hacer otras afirmaciones sobre estas lenguas, pues del reinado de Carlos I a la fecha han pasado no menos de 500 años y estas, junto a las sociedades que las hablan han ido evolucionando; por tanto, también los mundos que reflejan. Sí, tanto la frase como la breve descripción que hago de esta, es una simplificación de algo mucho más complejo: mas creo sirve de preámbulo perfecto para lo que voy a tratar, pues como se dice: cada lengua encierra un mundo, una visión particular de la realidad en que se desenvuelve.
Siguiendo el orden de ideas, podemos afirmar: que en este caso el náhuatl es para hablar con la naturaleza, pues este idioma refleja, sin duda de forma única, cómo lo tangible se relaciona con lo intangible, pues no existen de forma independiente, sino como parte de una sola realidad.
Entremos en detalle y hablemos del mati. Mati es un verbo en náhuatl por el cual pasa toda reflexión y conocimiento, pero también toda ensoñación y sentimiento, pues mati no tiene como tal un verbo paralelo en español. Cómo muchas palabras en el náhuatl, tiene un abanico semántico amplio, pero podemos decir para fines de este escrito, que significa saber y sentir, pues a diferencia de la visión eurocentrista hegemónica, para los nahuas estos conceptos no están disociados, sino que son uno solo.
No podemos saber si primero no lo hemos percibido con los sentidos; la idea de un pensamiento abstracto y ajeno a la experiencia es incompatible con el náhuatl, no es posible pensar sin involucrar las emociones como no es posible que la emoción sea ajena a la experiencia, pues nosotros, las cosas, el todo, estamos; “estamos, andamos y existimos en una realidad y es por ello que tenemos una fuerte relación con todo lo existente”.
Se construye lo abstracto desde lo tangible.
Antes mencioné que este asunto de afirmar que el náhuatl es metafórico responde a que muchas veces, si observamos la construcción de ciertos conceptos, desde una lengua ajena pareciera que muy frecuentemente se habla con metáforas, pero que en realidad este fenómeno es propio de todas las lenguas.
Abundemos un poco más en esto; el por qué se aprecia al náhuatl y a otras lenguas indígenas como muy metafóricas responde a dos fenómenos principales: El primero es ajeno al náhuatl y es propio de las lenguas hegemónicas, es la preponderancia del pensamiento racional; desde la ilustración el pensamiento eurocéntrico ha sido regido por la idea de que el conocimiento racional, que se construye únicamente en el mundo de las ideas, es superior a cualquier otro, lo que con el tiempo ha llevado a que las palabras que de origen se forman de un conocimiento más empírico y emocional, pierdan la dimensión emocional y resalten lo abstracto, la filosofía ya no es el arte del amor al saber, sino una disciplina más que estudia las formas de conocimiento.
Eso hace que en español y otras lenguas hegemónicas cuando hablamos de la realidad en que vivimos, acudamos al mundo de las ideas, que es “superior”, y bajemos esos conceptos para construir el discurso. Esto evidentemente ocasiona que, al enfrentarnos a otra forma de construir el discurso, como sucede en el náhuatl parezca, por lo menos, inusual y curioso.
El otro fenómeno sí es propio a la lengua náhuatl, y es que como ya dije, el saber y el sentir no están disociados, no es posible desde el náhuatl extraer únicamente la razón del mati y aislarlo del sentir, pues todo, absolutamente todo en nuestra realidad es dual, y al decir dual no hablo de esta idea mal entendida de lo femenino y lo masculino como promueven grupos neomexicas, sino muy cercano a la idea de la virtud de Aristóteles, todos los conceptos se construyen a partir de sus dos extremos.
Pondré de ejemplo el concepto de “felicidad” que en náhuatl no existe como tal, pues esta idea del estar siempre todo el tiempo contento con una sonrisa exagerada no tiene sentido, pues ser feliz debería acercarse a la plenitud. En la cultura náhuatl para que ello suceda, el corazón debe conocer tanto la alegría como la tristeza. En el náhuatl de la región La Malinche en Tlaxcala, se utiliza la expresión nipaktika (estoy contento, estoy bien, estoy a gusto) para describir el estar o ser feliz. Enuncia un estado del espíritu en el que no se está triste ni exageradamente alegre.
Cabe indicar que el término mati, envuelve un proceso inverso al propuesto por el racionalismo, dado que no podemos extraer solo la racionalidad, nuestro mundo de las ideas debe pasar primero por los sentidos; lo que yo sé, pienso y creo, pasa primero por mis vivencias: Sí, puedo construir y elaborar conceptos abstractos, pero los construiré desde el mundo que puedo ver, oír y tocar. Para hablar del mundo de las ideas construiré el discurso a partir del mundo tangible, en virtud de que el mundo real, ese que se comparte y se vive a diario, es totalmente superior al mundo abstracto, o, mejor dicho, el mundo de las ideas.
Por eso muchas de nuestras palabras abstractas se construyen a partir de lo que es tangible y al pasarlas directamente al español, parece que es una metáfora, pero solo lo será en el español, en náhuatl esa es palabra que usamos para referimos a esa idea:
Matkanemilistli – Paz (vida tranquila)
Yeyehcahuilia - imitar (hacer de sombra)
Moxaxayakatia – actuar (ponerse otros rostros/mascaras)
Tekio – trabajo comunitario (el trabajo de todos)
Vale la pena decir que en algún punto las lenguas hegemónicas tuvieron también este componente dual del pensamiento, que se ve reflejado de muchas formas en cómo construyen ciertos discursos, sólo que en su propia evolución fue abandonado, y pareciese que, desde ciertas corrientes, se busque volver a este sentido de lo dual, pero es asunto que no compete a este escrito.
Mati es la construcción del conocimiento mediante la experiencia, la práctica y el desempeño, pues son estos los canales verdaderos en que se llega a conocer, entender, comprender y asimilar el mundo real, y por tanto, el mundo abstracto.
El lenguaje de la Naturaleza
En la cultura náhuatl, la naturaleza entabla comunicación con el hombre. Todo lo existente emite un mensaje: Hablan el viento, las nubes, las plantas, el fuego lo hace; pero no de esta forma directa que los autodenominados “chamanes” creen, que, inducidos a un estado de “trance” tras el consumo de sustancias alucinógenas, entablan comunicación directa con el fuego, las personas fallecidas o los mismísimos dioses. Hay que saber ver, sentir, y entender la naturaleza para por fin leerla; por decirlo de un modo, es el resultado del conocimiento transmitido de generación en generación sumado a la experiencia propia.
En la comunidad es posible advertir la observación del paso del sol, las nubes, la luna o el comportamiento de la flora y la fauna. Mi abuelita, que con su mirada de halcón podía distinguir un gavilán rondando las gallinas muy por arriba de nosotros, me decía: cuando las nubes se ven así hará mucho frio; se siente que va a llover, aunque el día a simple vista dijera lo contrario; está triste la flor; mira como vuelan las palomas se va a arremolinar el viento… sus palabras iban acompañadas de la experiencia propia, ahora sé cómo se siente cuando lloverá, mas es complicado explicar a detalle cómo se siente, tuve que estar ahí cuando se sentía así y compartir la experiencia con quien me transmitía ese saber. Y lo que yo alcanzo a percibir es poco comparado con lo que perciben quienes viven en el campo o en el monte, que pueden de forma más cotidiana experimentar este sentir.
Mati no solamente es el saber o conocimiento abstracto que se accede y transmite a través de los libros, sino el resultado del esfuerzo, la experiencia y el trabajo compartidos.
Todo y todos estamos y existimos en el mundo
Las cosas no están flotando por ahí, recita un dicho de un amigo de la región de Texcoco, pues si yo digo tochtli ese conejo se manifiesta como un ser tangible y pese a estar en el imaginario colectivo se percibe como existente, real, verdadero. El ejemplo anterior deja ver la razón del porqué no existen artículos como se entienden en el español u otras lenguas, y a pesar de que podemos hacer uso de la partícula in (partícula con múltiples significados: un/una, el/la, de, cuando, en, para, o simple ornamento) para cumplir esa función, muchas veces prescindimos de usarla pues no es necesaria. Se puede afirmar que en náhuatl los sustantivos ya están determinados y al traducirse al español u otra lengua debe agregárseles el artículo; por tanto, tochtli es el conejo y no sólo conejo:
Tochtontli tsitsikuini ixtlawapan – el conejito salta en el campo.
Ye tsakuatok tlamachtilkalli – ya está cerrada la escuela
Masatl kikua kuauhnepantla – el venado come entre los arboles
Los verbos convergen en una tendencia similar a la existente en sustantivos: Las acciones no pueden estar disociadas de quien las ejecuta, la acción no existe si nadie la hace, no tiene sentido; incluso el mismo existir es una experiencia que alguien o algo ejecuta. Por eso no existe una forma verbal parecida al infinitivo; cuando evocas la acción evocas también a quien la hace, por eso suele explicarse que los verbos en náhuatl ya están conjugados en tercera persona del singular; pero esa explicación es para quien está aprendiendo la lengua y tiene como punto de referencia alguna lengua hegemónica, pero parados desde el náhuatl no es que ya esté conjugado, sino que la acción solo puede existir de esa forma, cuando alguien la realiza, porque si nadie lo hace simplemente no existe.
Kochi – él o ella duerme
Tlakua – él o ella come
Tsikuini – él o ella brinca
Debo hacer un énfasis en este asunto de que la acción está ligada a quien la ejecuta, pues cuando en náhuatl decimos algo que en español se diría en infinitivo se recurre al futuro, pues si no se hizo o se hace entonces es algo que se hará o podrá hacerse, pero aun así este futuro debe decir quien será quien ejecute la acción:
Nechpāktia nitlapowas - me gusta leer. Lo digo así incluyendo el prefijo ni que indica que el agente que lo realiza soy yo, y no nechpaktia tlapowas porque a quien le gusta es a mí y por tanto seré yo quien lo haga; nechpaktia tlapowas es me gusta que lea, digo que me gusta que alguien más lea, por ejemplo: nechpaktia tlapowas nomach – me gusta que lea mi sobrino, la acción nos dice quien la ejecuta. Esto queda más claro en las formas completamente aglutinadas.
Nitamalkuasneki – quiero comer tamales. Los dos verbos están dentro del ni pues yo soy quien ejecuta ambas acciones, el querer y el comer.
Ya que todo se entiende como parte de este mundo, ocurre que a pesar de que tenemos varios verbos ser, estar o haber, no los expresamos para decir el ser, y normalmente se usan poco para decir estar, luego en nuestra lengua siempre está implícito que estamos y somos. Como profesor de náhuatl que soy, a mis alumnos les digo: si en la oración no hay verbo seguro es ser o estar, y Uds. en español deben ponérselo.
Kampa monana? – ¿dónde está tu mamá?
Nin ichpokatl temachtiani – esta muchacha es la maestra.
Tla ye weweyi achtopan… - si ya están grandes primero…
Malia ichanitik – Malia está en su casa.
Y cuando queremos expresar algo que somos nosotros, simplemente usamos el marcador de agente verbal que corresponde a la persona:
Nitemachtiani – soy profesor
Titemachtiani – eres profesor
Yeh temachtiani – él o ella es profesor.
Titemachtianimeh – somos profesores
Nantemachtianimeh – son profesores (uds)
El tercer ejemplo hace referencia a la tercera persona del singular (él o ella), como vemos, solo se agrega el pronombre, pero no es necesario si la oración ya incluye el quien, como vemos en el ejemplo anterior de la muchacha que es maestra.
El mati permite que, en las comunidades de habla náhuatl, socioculturalmente se exprese, sin lugar a dudas, que se está, se vive y se actúa en este mundo.
Existimos en Relación a los demás
No aparecimos en este mundo por generación espontánea, hicimos ¡puf! y ya. En reiteradas intervenciones se ha mencionado que, en náhuatl, la existencia es entendida como producto de la experiencia compartida: Sí, nos entendemos como entes individuales, pero no independientes de quienes, y de lo que nos rodea; integramos una comunidad y sabemos que nuestras acciones repercuten en los demás. La referencia del parentesco familiar no escapa a esta propensión, ajustándose a la posesión de sustantivos inalienables:
Nonan – mi madre
Nowampo – mi compañero
Notah – mi padre
Nokniwan – mis hermanos
Nokokolwan – mis abuelos
Es muy raro escucharlas de forma aislada, salvo por algunos académicos o estudiantes del náhuatl a quienes el castellano u otra lengua sigue ordenando sus ideas.
No decimos panolti ikniuhtli – hola amigo, sino panolti nokni – hola (mi) amigo
No decimos okatka se tahtli – había un padre, sino okatka se tetah – había un padre (de alguien)
No decimos yolichpokatl in David ahmo walla – la novia de David no vino, sino David Iyolichpoka ahmo walla – su novia de David no vino.
Del mismo modo lo normal es que las partes del cuerpo se digan poseídas, pues salvo la situación extraordinaria, esas manos, esos pies, ojos o boca son de alguien, e incluso en esos casos, cuando la mano está separada del cuerpo, Sigue siendo de alguien.
Noma- mi mano
Motsontekon – tu cabeza
Iahkol – su hombro
Y cuando hablamos de una forma general de estas se suele poseer en to (lo nuestro). La visión náhuatl de la colectividad está por encima de la individualidad, recae en el concepto de generalidad del español.
Tomahwan – las manos (nuestras manos)
Totsontekon – la cabeza (nuestra cabeza)
Lo mismo aplicará para las cosas y animales, aunque sí es más frecuente, si no conocemos al poseedor, no poseerlas; pero de saberlo lo indicamos siempre:
Ichichi in tokupix – el perro del vecino
Niyauh ompa nochan – voy a mi casa
Esto aplica también para los conceptos abstractos poseyéndolos, usualmente también en to.
Tonemilis – la vida (nuestra vida)
Toteko – Dios (nuestro señor)
Totlaltikpak – el mundo (nuestro mundo)
Por eso siempre al presentar a alguien o presentarnos en las comunidades incluimos nuestra relación, que nos hace estar ahí:
Yeh nomach itoka David, ixwi noawi Lupe – él es mi sobrino se llama David, nieto de mi tía Lupe.
Yeh nokniu Malia tekiti nōtlan – ella es mi amiga María trabaja conmigo
Notoka Agustin nosih Lupe Corona – me llamo Agustín mi abuelita es Lupe Corona
Incluso si no tienes un familiar sueles decir la relación que te lleva ahí:
Neh notoka Pablo nitekiti ipan UNAM īwan niwalla ītlan temachtiani Jorge – yo me llamo Pablo trabajo en la UNAM y vengo con el profesor Jorge.
En algunas comunidades no se expresa el parentesco de forma explícita pero sí, es obligado decir el nombre con los dos apellidos, pues estos le dicen al interlocutor a qué familia pertenezco
Notoka Juana Romero Zavala
Notoka Maria Flores Corona
Si no queda claro a que familia se pertenece seguro se preguntará directamente, ¿akin monana? o ¿akin motatah? - ¿quién es tu mamá? o ¿quién es tu papá?
Esta relación con la comunidad se vive no solo con las personas sino también con lo que nos rodea, el entorno forma parte de la comunidad, mis acciones afectan a las personas, pero también al entorno; por eso cuando nos referimos a este también se expresa esta relación entre nosotros y el entorno.
Toaltepe – nuestro pueblo
Totepe – nuestro cerro
Tokuauhtla – nuestro monte/bosque
Tomilla – nuestros campos
Toatoya – nuestro rio
No digo “en el cerro donde vivo hace mucho frio”, digo nikan totepe tlaseseya – aquí en nuestro cerro hace frio o nikan totepe kampa nichanti tlaseseya – aquí en nuestro cerro donde vivo hace frio. Conviene aclarar que, enunciar nuestro cerro no tiene la carga expresa de propiedad o exclusividad a la usanza occidental. Describe la colectividad, que conformamos un ente colectivo con lo que nos rodea.
El Mati expresa siempre que no estamos solos, sino que formamos parte de un todo.
Conclusión
He tratado de explicar los elementos centrales del pensamiento náhuatl, que sirven de base para llegar a entender y por tanto a explicar los otros fenómenos que le son propios y que faltan, pues no es mi intención desmembrar y darle clara explicación al todo, pues es una tarea que veo fuera de mis capacidades; pero sí, es mi intención que este escrito pueda servir, como ya escribí líneas arriba, de base para futuros textos que hablen del náhuatl desde el interior del mismo.
Resumiendo todo lo dicho, quedan las frases que al final de cada tema coloco:
- Mati es la construcción del conocimiento mediante la experiencia, la práctica y el desempeño, pues son estos los canales verdaderos en que se llega a conocer, entender, comprender y asimilar el mundo real, y por tanto, el mundo abstracto.
- Mati no solamente es el saber o conocimiento abstracto que se accede y transmite a través de los libros, sino el resultado del esfuerzo, la experiencia y el trabajo compartidos.
- El mati permite que, en las comunidades de habla náhuatl, socioculturalmente se exprese, sin lugar a dudas, que se está, se vive y se actúa en este mundo.
- El mati expresa siempre que no estamos solos sino que formamos parte de un todo.
Escribo en español porque si lo hiciese en náhuatl la variante dialectal pondría una frontera entre aquello que deseo transmitir y a quienes quiero escribirles, como dice mi amiga Epi, entre las 30 y pico lenguas nahuas que existen tenemos al español como puente, pero la verdad anhelo que escriban en náhuatl sobre las particularidades cada una de sus variantes de totlahtol, quiero leer como tlapowalistli, sasanilli y camanalistli se distinguen en cada comunidad; como y cuando usan tenewa; como viven la experiencia del machtia y del saloa.
Hasta ahora ha sido adecuado que los académicos, los de los doctorados. escriban y describan nuestra lengua, pero ya es tiempo de que seamos nosotros quienes demos un paso al frente y desde nuestras realidades, expliquemos totlahtol que, sin duda, aunque sencillas serán mucho mejores que los enredados textos de los académicos.
Mah chikawak tikkuikan oksepa totlahtol, wan ayokmo tiktotomakan
Agustín Camargo Flores
